Antes de abordar el conflicto
1. *Mantén la calma*: Asegúrate de estar en un estado emocional estable antes de abordar el conflicto.
2. *Identifica el problema*: Clarifica el tema central del conflicto para evitar malentendidos.
3. *Escucha activamente*: Presta atención a las necesidades y preocupaciones de la otra persona.
Durante la resolución del conflicto
1. *Mantén un tono respetuoso*: Evita el lenguaje agresivo o condescendiente.
2. *Busca soluciones mutuamente beneficiosas*: Intenta encontrar una solución que satisfaga las necesidades de ambas partes.
3. *Sé flexible*: Esté dispuesto a hacer concesiones y encontrar un término medio.
4. *No te tomes las cosas personalmente*: Separa el problema de tu identidad personal.
5. *Busca ayuda si es necesario*: Considera la mediación o la terapia si el conflicto es demasiado intenso o persistente.
Después de resolver el conflicto
1. *Aprende de la experiencia*: Reflexiona sobre lo que sucedió y cómo podrías mejorar en el futuro.
2. *Reconstruye la relación*: Trabaja en reconstruir la confianza y la comunicación con la otra persona.
3. *Celebra el éxito*: Reconoce y celebra el hecho de haber resuelto el conflicto de manera constructiva. Lamentablemente resolución de conflictos es un proceso que requiere tiempo, esfuerzo y práctica. Sé paciente y persistente, y no tengas miedo de buscar ayuda cuando la necesites.
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